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EL BUEN TEATRO DEJA SUS HUELLAS

Hace unos días aconteció un hecho teatral en Miami, digno de ser recordado, aplaudido y magnificado

Especial para Ideas de Babel por Antonio Llerandi.

Hace unos días aconteció un hecho teatral en Miami, digno de ser recordado, aplaudido y magnificado: la presentación, gracias a la invitación del International Hispanic Theater Festival, de la producción del Water People Theater Las delicadas lágrimas de la luna menguante, una obra escrita y actuada magistralmente por Rebeca Alemán y dirigida por Iraida Tapias.

Rebeca e Iraida tienen muchos años realizando una estupenda labor a través de esa compañía teatral con múltiples montajes, talleres, propuestas educativas y formación de jóvenes. Integradas enormemente en su sede de Chicago, con producciones y talleres no sólo en inglés sino también en español, ya que no han olvidado sino ratificado la presencia venezolana y latinoamericana en general, tanto que el origen de su nombre Water People se inspira en el término utilizado por la nación indígena Yekuana que significa “gente sobre la madera que abre caminos sobre el agua”.

Con la obra que tuvimos excepcionalmente el privilegio de disfrutar en Miami, un oasis emocional ante tanto esperpento disfrazado de teatro, hubo realmente un acto de simbiosis espectáculo-público, nada común en este tipo de experiencia.  Puedo aseverar que, durante todos mis años de espectador teatral, muy pocas, poquísimas veces, he sido testigo de ese silencio sobrecogedor que nos acompañó durante los 92 minutos de la obra, en la sala repleta de espectadores, no hubo ni una tos, ni un carraspeo, ni un estornudo. El ambiente y lo que la obra nos narraba, nos envolvió en un manto de respeto, solemnidad, admiración, que fue la demostración más palpable de la importancia de lo que estábamos viendo, viviendo.

Rebeca Alemán es la autora del texto y su protagonista Paulina, con una actuación que no me parece exagerado calificarla de descomunal, una dirección de Iraida Tapias que te atrapa desde el primer instante y te mantiene, a través de todo su desarrollo en el ambiente, las tensiones y la conclusión. Al personaje de Paulina, la acompaña Gabriel Porras como Rodrigo. La obra está basada en hechos reales, y como lo señalan en el folleto: “explora las continuas violaciones a los derechos humanos que enfrentan los investigadores por decir la verdad. Paulina, una periodista comprometida y defensora de las víctimas de feminicidio y de las comunidades indígenas, despierta de un coma de cuatro meses tras un ataque brutal.  Para lograr justicia, debe recuperar su memoria y revelar la verdad”.

Dicho así, en ese resumen, quizás pueda sonar como una protesta más, una expresión sobre las injusticias. Sin embargo, la obra trasciende ese solo hecho, es un grito desgarrador sobre tanto horror que nos rodea, una expresión teatral que demuestra la importancia, emocional e intelectual que las verdaderas y profundas manifestaciones artísticas tienen sobre las mentes de los seres humanos. Una vez más se demuestra que el teatro, el buen teatro, es una manera viva, trascendente de hacernos sentir, de dejar una huella sensible en el mundo.

Water People Theater ha representado esta obra tanto en español como en inglés, y Rebeca la ha actuado en ambos idiomas, algo que quiero resaltar, sobre todo en una sociedad como la norteamericana actual, donde amplios sectores se han dado a la maligna tarea de reprimir y expulsar a quienes utilizamos la segunda lengua más hablada del mundo después del mandarín. A aquellos estadounidenses que sólo hablan inglés, les quiero decir que hoy en día dominar un solo idioma es casi una manera de ser analfabeto, mientras que los millones de latinos que son capaces de usar ambas lenguas, el español y el inglés, tienen la posibilidad de comunicarse más y entender más la vida. Están a tiempo, estudien español, no lo rechacen, eso los hará mejores sin duda.

– Antonio Llerandi

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